
Competencias
Durante mi formación universitaria en la Universidad de Montemorelos, he tenido la oportunidad de crecer no solo como músico, sino como ser humano comprometido con el arte, el servicio y la transformación social a través de la música. A lo largo de este proceso formativo, he desarrollado competencias fundamentales en las áreas de ejecución musical, liderazgo y enseñanza, que me han preparado para ejercer mi vocación en distintos ambientes.
En el área de ejecución musical, mi experiencia ha sido amplia y variada, permitiéndome explorar diferentes dimensiones del quehacer artístico. He participado como instrumentista en ensambles de metales, donde aprendí a valorar el equilibrio sonoro, la precisión rítmica y la importancia de la escucha activa dentro del trabajo en equipo. Esta experiencia me ayudó a desarrollar no solo habilidades técnicas, sino también sensibilidad para interactuar musicalmente con otros y adaptarme al contexto interpretativo. A nivel vocal, he sido parte del Coro Händel de la Universidad y del coro de mi iglesia local, espacios en los que cultivé la afinación, el empaste vocal y la expresión interpretativa del repertorio sacro y coral. Además, he tenido el privilegio de servir como pianista acompañante en servicios religiosos, lo cual me ha permitido crecer en sensibilidad musical, flexibilidad interpretativa y, sobre todo, en la capacidad de transmitir un mensaje espiritual a través de la música. Estas experiencias han sido clave para fortalecer mi identidad como intérprete y comunicador de emociones y valores.
En cuanto al liderazgo, he tenido la oportunidad de dirigir y coordinar diversos proyectos dentro de contextos educativos y religiosos. Desde la planeación de eventos hasta la formación de agrupaciones musicales, cada experiencia ha representado un reto que me ha impulsado a crecer en organización, comunicación y gestión artística. Uno de los proyectos más significativos fue la formación de un coro comunitario, en el que me encargué de seleccionar repertorio, organizar ensayos y motivar a los participantes a comprometerse con la excelencia musical. También he liderado celebraciones especiales, como programas navideños y reuniones juveniles, donde aprendí a trabajar con equipos diversos, a delegar responsabilidades y a mantener una visión clara del propósito del evento. Estas vivencias consolidaron mi capacidad para inspirar a otros, fomentar la colaboración y llevar a cabo proyectos con impacto positivo. Dirigir el Coro Händel y la Orquesta Intermesso fue una experiencia particularmente enriquecedora, ya que me permitió integrar mis habilidades musicales con una visión estratégica y pedagógica.
En el ámbito de la enseñanza, he podido experimentar la riqueza de compartir el conocimiento musical con personas de diferentes edades y contextos. Desde que comencé dando clases a niños de nivel preescolar hasta secundaria, mi propósito ha sido siempre acompañar al estudiante en su proceso de descubrimiento y desarrollo artístico. He impartido clases particulares de violonchelo, piano, trompeta, guitarra y ukelele, así como talleres de actuación e interpretación. Además, durante mi servicio social, enseñé trompeta, piano y violín a estudiantes del Colegio Agustín Melgar, culminando con un evento musical al aire libre que fortaleció el sentido de comunidad y logro colectivo. En el nivel de primaria, trabajé con niños en el aprendizaje de la teoría musical básica, utilizando dinámicas lúdicas e interactivas que facilitaran una comprensión práctica y divertida de los elementos musicales. Mi enfoque pedagógico se basa en el respeto, la empatía y la motivación constante, procurando siempre que el estudiante se sienta inspirado a descubrir su talento y su voz creativa.
Todas estas experiencias han contribuido a formar en mí un perfil profesional completo y equilibrado, en el que se integran el arte, el conocimiento, el liderazgo y el servicio. Me siento agradecido con Dios y con la Universidad de Montemorelos por haberme brindado un entorno en el que no solo aprendí a hacer música, sino también a vivirla como un instrumento de transformación personal y social. Las competencias que hoy poseo son el resultado de un camino de esfuerzo, pasión y entrega, que me prepara para continuar sirviendo a través del arte con compromiso, excelencia y propósito.
Liderazgo
A lo largo de mi trayectoria, he ejercido el liderazgo musical mediante la planificación, organización y dirección de diversos eventos y proyectos dentro de contextos religiosos y educativos. He desarrollado habilidades logísticas en la preparación de presentaciones musicales, especialmente en celebraciones navideñas, reuniones juveniles y eventos...
Ejecución
Mi experiencia como ejecutante abarca distintos ámbitos, tanto vocal como instrumental, lo que me ha permitido desarrollar una comprensión integral de la interpretación y del trabajo en equipo dentro de un contexto artístico y espiritual. He formado parte de un ensamble de metales, donde fortalecí mis habilidades técnicas, rítmicas y de escucha...

Estrategias didácticas del modelo UM

1. Aprendizaje por experiencia
El aprendizaje por experiencia es una estrategia que he aprendido a utilizar a partir de mi experiencia como estudiante en la universidad de Montemorelos. Entiendo que el aprendizaje significativo no ocurre únicamente en el aula, sino cuando los estudiantes se enfrentan a situaciones reales que requieren aplicar sus conocimientos y habilidades.
En mi práctica profesional, al desempeñar el rol de director de coro y docente de conjuntos musicales, pude implementar esta estrategia al organizar presentaciones en eventos, como conciertos escolares, actividades comunitarias o servicios religiosos. Por ejemplo, al preparar al coro escolar para una cantata, los estudiantes deben ensayar rigurosamente, gestionar el estrés escénico, colaborar con otros músicos y adaptarse a condiciones imprevistas del entorno. Estas vivencias no solo desarrollaron competencias técnicas, sino también habilidades blandas como la responsabilidad, el trabajo en equipo, la comunicación y la resolución de problemas.
2. Aprendizaje-servicio

El aprendizaje-servicio también ha estado presente en mi formación y prácticas, y he experimentado tanto su potencial como sus limitaciones. Esta estrategia busca que el conocimiento se ponga al servicio de la comunidad, permitiendo a los estudiantes contribuir activamente a su entorno a través de proyectos con impacto social.
Durante mi residencia, intenté implementar un proyecto de aprendizaje-servicio en una comunidad que lamentablemente no contaba con apoyo institucional ni estructuras sociales con las cuales vincularse. A pesar de la falta de colaboración de las autoridades y la ausencia de programas sociales, traté de adaptarme y aportar desde lo que estaba a mi alcance.
Esta experiencia me enseñó que, aunque el aprendizaje-servicio tiene un enorme valor formativo y ético, pero su implementación depende fuertemente del contexto. Sin embargo, cuando se logra ejecutar correctamente, esta estrategia es una oportunidad para que los estudiantes apliquen su arte al servicio de otros, desarrollando empatía, conciencia social y un compromiso más profundo con su vocación.


